
Divorcios sinonímicos
Max Weber señaló (entre otros) como requisito (a la par qe consecuencia) y característica de la sociedad contemporanea en su tiempo la división del εικος, palabra del griego antiguo de donde derivan términos del castellano moderno (o “español”) tales como “economía”, “ecología” o “ecumenicismo”. Y aunqe la etimología de los sonidos no es un reqisito ni necesario ni suficiente para la comprensión de los conceptos, el hábito al desliz al descender y ascender La historia de significantes y referentes puede ilustrar casi pictóricamente cualqier hipotético devenir cambiante del Λογος que se nos presente.
El εικος de Weber son (o “es”) la casa, lo doméstico, y la empresa, lo fabril, reunidos como una unidad de destino en lo universal como Dios manda. La ruptura moderna, bendecida bajo la luz de la especialización, consiste en llevar las camas fuera de la oficina o el ordenador para el trabajo, por un lado, y La Solemne Creación De Una Entidad Jurídica Independiente a la familia, La empresa, qe, con muy mala gana, se lleva, consigo, entre loas al progreso, por cierto, los medios de producción.
Y e' qe la economía ya no é esa cosa de la' cósa' de casa, sino cosa` de finánsa'. ¿Cómo va a tener algo qe ver la crisis ninja con tener los cristales como los chorros del oro?. Como en los divorcios franceses, los divorcios sinonímicos a veces cambian los apellidos. E incluso los nombres.
De poco nos va a servir, empero, mirar genomas y sagas lingüísticas, no parece posible, en estos tiempos en qe los jesuitas de “El país” oran a San Keynes, saber qé es La economía. La etimofilia es mero onanismo lexicológico. Una cosa son las cosas y otra las palabras, los signos, las figuras. Aunqe las palabras tanbién sean ellas mismas cosas, ¡qé sería de nosotros si no hubiera cosas qe fueran significantes!.
En esa evolución propia, las palabras se separan y arrejuntan, se yuxtaponen y forman familias: llegan hasta nosotros las nietas y tataranietas de las qe pronunciaron nuestros padres y abuelas. Y como en todos sitios cuecen habas la economía y la ecología no están demasiado ecumenicistas últimamente. La urbanidad se extiende y, osana, ya casi no qedan sitios para vomitar... pero no diría yo qe estemos acertando con lo qe concierne a la polis...
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