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miércoles 3 de febrero de 2010

Tercer pensamiento









TERCER PENSAMIENTO



"Es increible -se dijo Juan mientras se secaba el pelo y el pecho con la raqítica toalla qe dejaba siempre junto a las chanclas en el banco más cercano a la puerta de las duchas- lo poco qe me cuesta ahora aguantar la horita de natación". Y era cierto. La suya, la de Juan, es una historia hermosa. Al triste final de la historia de Juan y Marina le siguieron semanas "malas", de barba nada arreglada y narcóticos. Después volvió Juan y ahora la historia de Juan es una historia hermosa.

Ella le había dejado por uno más joven, más guapo y más rico. Bueno, eso era lo qe pensaba o prefería pensar Juan porqe la verdad es qe no sabía dónde, ni cómo ni con qién estaba su exmujer. Tampoco recordaba bien a aqella linda signorina, sus semanas "malas" habían tenido beneficiosamente amnésicas consecuencias. Tampoco sabía dónde, cómo y con qién había estado él durante esas semanas: frente al televisor a menudo, con una copa en la mano siempre, en la barra de los bares tratando de matarse a vicios... como a Joaqín Sabina, le había servido para sacar inspiración todo aquello y, como el personaje de Juliette Binoche en "Azul", encontró en la piscina un refugio. Ahora se sentía capaz de componer el himno de la Europa unida, tras unir los cachos qe qedaron de él y recomponerse; era feliz, sí, lo era.

Es lo más antiguo qe recuerda: fue con una resaca terrible con la qe despertó en un portal cercano a su casa: miró el reloj, era ya por la tarde, y miró en derredor y se le resaltó el cartel de la piscina. Apestaba y en su cabeza algo o alguien daba martillazos cuando ese alguien (o algo) le hizo entrar. Alqiló una toalla, compró un bañador, se cambió y se metió bajo una ducha desde la qe veía a la gente nadar y zambullirse. Tras tres minutos bajo los chorros y cuatro tragos de agua se acercó al borde, se lanzó de cabeza e hizo un largo. Se apoyó con la espalda y los codos en el lado contrario al qe estaban sus zapatos y la toalla alqilada, los buscó con la mirada, parpadeó y se esforzó a enfocar, los vio: seguían allí. Juan empezó a reírse entonces, primero suavemente y después a carcajadas, como un loco. Tras tres minutos se empujó con los pies en la pared e hizo unos cuantos largos.

LLegó a casa. Bebió algo de agua. Se acostó. Durmió como un bebé y al día siguiente volvió a la piscina.

sábado 30 de enero de 2010

Segundo pensamiento






SEGUNDO PENSAMIENTO


Haré tres series más de veinte kilogramos y lo dejo. Tengo que preparar la reunión con los compradores. Solo soy el chico alemán de la empresa que va a encargarse de traducir las negociaciones pero una oportunidad de demostrarles algo también hay.

Si esto no sale como debiera ser esperado voy a acabar dejando este trabajo. Papá y mamá se decepcionarán, es una gran empresa y no qiero qe piensen qe voy a desperdiciar cinco años de estudios de económicas. No puedo dejar la empresa, tienen puesta esperanza.



Voy a hacer tres más de diez kilogramos, me sobra tiempo. Además esa reunión no me va a servir para nada. Es también importante la actuación del sábado. Esas mismas mujeres ya me contrataron para otra despedida de soltera. Adoro ese trabajo. Adoro sus caras cuando me miran como a un dios, cuando acarician con respeto y ardor contenido mis brazos, cuando dirigen sus ojos brillantes hacia mí tras oler alguna de las prendas qe les lanzo... Adoro ese trabajo.



Voy a hacer tres series más de cinco kilogramos, me vendrá bien. Tengo qe definir más los hombros. Y luego voy a hacer algo de piernas: estoy enclenqe. La báscula y el espejo no mienten, no pagan porqe las seduzca y no tratan conmigo borrachas. Tengo qe centrarme en el gimnasio, debería dedicarle más tiempo. Y tengo qe hablar con el jefe del complejo: hacen falta algunas máqinas...



Voy a hacer tres series más de 3 kilos y por hoy puedo estar satisfecho. Aunqe hay mcho que mejorar. Ay... ¿qé es... ay, qé es este... ay, qé este pinchazo en el brazo izqierd...?.






domingo 24 de enero de 2010

Primer pensamiento






PRIMER PENSAMIENTO


esperándote, mi cuerpo,

guarecido en la distancia,

se despieza.


Otro sms de Luisa. Estará en la mesita que hay junto a la ventana, releyendo con la ilusión de una chiqilla esa enorme antología de poemas de amor y desesperanza... Parece que mi consejo ha funcionado, aunqe sea simplista pensar que un libro puede aliviar la pena de una viuda, más aun de una mujer que tanto odió a su marido.

Ayer insistió en inqirir el porqué de no haberme casado nunca. No parece convencerle eso de qe jamás hubo un hombre para mí, pero no creo qe sospeche. Somos mayores y tenemos derecho a nuestros secretos. ¿Acaso las ancianas de Wallis se contaron las miserias de su vida?: no. Simplemente estaban solas, como nosotras, en un lugar inhospito como es esta ciudad tras la puerta de esta residencia y se ayudaban. Ya viví como lesbiana en tiempos más difíciles y tengo derecho al júbilo sin dar explicaciones; y a la amistad de Luisa.


Aunqe hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si me falta amor sería como bronce que resuena o campana qe retiñe.


Otro sms de Luisa. Debe estar ya cansada de leer y repasando sus notas. Este ya me lo había mandado antes... no deja de ser curioso qe yo sea la receptora de tan bellas palabras, qu mi inocente amiga no sepa lo mucho qe antañó bebí de labios de mujeres versos y poemas... La odiosa decrepitud ha enterrado ya mi líbido, pero Luisa parece capaz de hacer de esta amistad un amor más puro qe el éter. ¿Para qé arriesgar esta felicidad por ondear una bandera?, ¿le divertiría ver esas fotos de cuando de joven luché como activisa o la asustarían?. ¿No he hecho ya suficiente por la maldita causa, y si es así: por qé a veces me tortura el ocultarle qe, simplemene, soy lesbiana?. Seguro qe ella también hizo cosas que a mí me desagradaría.


¿Dónde estás?. ¡Vamos!, ya tengo las fichas colocadas para ganarte un anís al backgammon.


¡Ja!, ¡qe se lo cree ella!. Ah, y qe no se me olvide decirle qe luego me tiene que acompañar a la farmacia.


lunes 11 de enero de 2010





qiéreme como a tu droga preferida,
qe eso soy yo: agua qe da sez,
azúcar qe sala,
oxígeno canceroso.

martes 29 de diciembre de 2009




Madriz se volvió rojo: el paso no llegaba a darse, porqe no había dónde dar el paso. Alrededor de mí madriz se iba difuminando y desaparecía; en una qietuz luminosa, la luz, el sonido, el tacto, el olor de madriz y el sabor de mi boca se habían desvanecido. ¿Qé cuando duró?, ¡jaja!, ¿cómo se va a medir algo fuera de un plano?. ¿Qé cuanto pasó cuando eso pasó, desde inmediatamente antes de qe pasara hasta qe hubo pasado por completo?: nada, como es lógico. En fin, como qiso decir Dios, qe se entienda lo qe qiero decir y qe no se ciña nadie a lo qe he dicho, qe lo ocurre fuera del lenguaje no puede aqilatarse.



Madriz se volvió rojo. El cuarto, siempre tan lejano del suelo, separado del portal sólo por unas escaleras, ahora era un tercero. Me había parado un momento, como en un fotograma, con cierta perspectiva cinematográfica, como la qe tenía ahora, qe tras escribir ************ (y corregirlo después) me he visto frente a un negro sobre un blanco digitales y una menuda rallita vertical como parpadeando o dándoles vida. Aquella vez no estaba aqí, sino en la calle, en Gran Vía, qe, como siempre, estaba atestada; yo iba sólo, intentando moverme rápido, aunqe realmente no tenía prisa.



Ni escapaba de una especie de fractura en el espacio-tiempo, o en la ley de la gravedad, o de la muerte del orden natural de las cosas, ni creía que fuera posible acabar de haberla vivido. Claro, hasta aqí todo en plan metafórico, en fin: no era sino un salto bastante grande, eso sí, de un cómo según el cual había interpretado las intenciones de dos personas a otro al despabilarme, al despertarme. La sensación de sorpresa no era sino una suave reorganización de damas de un puzzle de cuyas piezas sólo se veía el reflejo de la luz y un par de cosas más. Había resultado qe no eran como yo pensaba qe eran: había descubierto qé era el sarcasmo, qé la broma, qé la ironía.

Hasta ese momento la lógica se mantenía en pie, había incluso razónes para entender por qé yo no había acudido antes a ella.
Yo había escapado: cortesmente me autoexcluí del timón de la conversación, recogí mis cosas, e insistí repteditamente, hasta qe me despedí bajando ya los primeros escalones del conjunto de escalones, qe le llaman los alemanes, qe de ningún modo tenía yo qe presenciar aqello; lo dije bastante seguro, y aun lo mantengo ahora.

Todos cometemos, el mío fue no preocuparme por poner en duda mi imagen del mundo. Ya no era de ir a misa y ya no era de confesarme, y me divertía reñir a los demas pero nunca me dirigía riñas. I thought it was fine, qe no había una conspiración en derredor mío. Empezó a sonar en mi cabeza la canción de moda en mi cabeza y eché a andar notando como mi estructura de pensamientos se transfiguraba, repasaba mis últimos pasos, me espiaba desde el futuro, cruzaba informaciones. Sonó el móvil y lo contesté diciendo qe no iba a dejar de cojer sus llamdas pero qe ahora no iba a volver, qe prefería qe también me contaran esta parte, como habían hecho con todo lo demás en el instante de una tarde: primero el goteo, qe presencié con tono cómico; despues la sospecha, cuando se qemó el primer puente; por último el lloro, qe era el lloro propio de final de borrachera. Pero había botellas en la mesa, no entonces. Las había habido antes de aqello: botellas, borracheras, tonterías teatrales y teatralidades tontas... ¿o no?. No: esto último no lo había habido, y eso era de lo qe me acababa de dar cuenta.



Caminaba y en algún punto lo qe fuera me llevó a segregar euforia, y cuando parecía acercarse el subidón de vitalismo ocurrió todo.



Madriz se volvió rojo: el paso no llegaba a darse, porqe no había donde dar el paso. Alrededor de mí Madriz se iba difuminando y desaparecía, en una qietuz luminosa la luz, el sonido, el tacto, el olor de madriz y el sabor de mi boca se habían desvanecido. ¿Qé cuando duró?, jaja, ¿como se va a medir algo fuera de un plano?. ¿Qé cuanto pasó cuando eso pasó, desde inmediatamente antes de qe pasara hasta qe hubo pasado por completo?: nada, como es lógico. En fin, como qiso decir Dios, qe se entienda lo qe qiero decir y qe no se ciña nadie a lo qe he dicho, qe lo ocurre fuera del lenguaje no puede aqilatarse.

viernes 11 de diciembre de 2009

urbanautas eξqisitos (avance)





[...]Tras cruzar Callao el río de gente se dividía de manera precisa en varias filas a lo largo del ancho de la calle de Preciados. Pronto llegaría yo a ese punto y no sabía cuál era la mía. Decidí seguir al individuo qe iba delante de mí y ligar mi destino a sus pasos, manteniendo la distancia qe con tantísima exactitud todos mantenían. No sabía si desde la fila qe él tomara podría llegar ordenadamente a mi casa. Me aterraba la idea de romper aqella armonía exqisita, aqel mecánico orden y concierto, salirme de aqella sinfonía de urbanautas melómanos. ¿Por qé habría de habérseme estropeado el mp3 hoy, justamente hoy, y a mí, justamente a mí?. A medida qe me acercaba a la bifurcación pude ver como en cada fila iban todos repitiendo movimientos secos, finamente calculados: no a la vez sino a medida qe pasaban por el mismo sitio, uno tras otro se llevaban la mano sobre el auricular de la oreja derecha, parecían reconfigurar el volumen; tres pasos adelante levantaban la vista hacia un luminoso, cuatro pasos después hacia otro, uno a uno a cierta altura llevaban la mano al bolsillo, sacaban una tarjeta, la sujetaban entre sus dedos y sin perder el ritmo la acercaban a una máqinita grisacea, pasaban bajo un arco metálico y... no podía ver más alla. Cada fila iba a un ritmo fijo por una recta senda. La qe escogí, esto es: la qe tomo el qe me precedía y marcaba mis pasos, se tiraba por el centro mismo de Preciados. Tuve qe imitar sus movimientos, apuntando con mi nariz a allá donde la suya hubiera apuntado, tratando de mantener los ojos fijos en él para saber en qé consistiría mi paso siguiente, sin entender qé estaba haciendo, sin saber si lo hacía bien o mal, sin demasiada esperanza de suplir con mi voluntad las aparaciencias en aqel recorrido milimétricamente condicionado.

En un momento dado algo me ocurrió y aparté mi vista de la nunca del tipo este... y me despisté, saliéndome de la fila y deteniéndome: ¿qé era aqello, qé coño era aqello; había estado ahí otras veces, pero: por qé no lo había visto jamás, qé cojones estaba pasando?, ¿qé suerte de siniestro fatalismo se desplegaba en mi derredor, qé clase de totalización discurría ante mis ojos, por qé ya no se podía preguntar “por qé”, por qé nadie se torcía, por qé nadie se paraba, por qé era aqello una arteria y no una calle, por qé nadie se chocaba en el torrente, por qé el torrente no se detenía?.[...]



Ricomerendamos: arte para todos



miércoles 4 de noviembre de 2009

Kipros: ¿hacia una reconciliación



Signos de (¿o “para”?) la reconciliación intercomunal


Fue en aqel seco mes de abril de 2008 qe la calle Ledras volvióa ser transitable, pues parece lejana la idea de qe chipriotas de una y otra etnia y religión vayan, unos y otros, a utilizarla para pegarse tiros. El odio qe llevó a cerrarla, a los enfrentamientos previos y posteriores, a la guerra del 74 y la partición (de facto, siempre de facto) parece ir menguando. Aun así, solo una súbita actitud honesta de Turqía podrá poner fin a 40 años de partición de la isla y dibujar un horizonte de convivencia entre musulmanes y cristianos, enfrentados durante siglos por y en esta isla.



La énosi y la partición

Dos -aunqe hay más- visiones geopolíticas de una misma isla, Chipre, recorren la historia de las gentes de esta tierra: la llamada “ένωση” (énosi, “unificación”) y la de la partición. La primera, mantenida en estos inicios del tercer milenio por la derecha extrema grecochipriota, afirma qe esto es y debe ser Grecia. La segunda, impulsada sin demasiado decoro por Ankara, propone la creación formal de dos estados soberanos en esta mediterranea gota de tierra. Dichos puntos de vista son antitéticos, y su promoción durante el siglo XX por unos y por otros ha conducido a otra dificil situación en Oriente Próximo, incluyendo un enfrentamiento bélico en el 74 qe, esperemos, fue su momento cumbre.


Pasados más de trenta años desde la guerra, entre los grecochipriotas no abundan qienes mantienen el objetivo político de la énosi. Aunqe haberlos haylos: se les reconoce por qe ponen banderas griegas en las ventanas de su casa y culpan de todo a los turcos, en un relato histórico de buenos y malos en el qe abundan los traidores a la causa helénica, incluyendo al mismísmo Makarios, líder del anticonolianismo, jefe de la iglesia y primer presidente de Chipre.

Allá por los sesenta, el arzobispo, ya electo presidente, abandonó el objetivo de la unificación con Grecia para horror de los nacionalistas. Fue por ello qe desde Atenas la Junta apoyó el golpe de estado de 1974 con el qe la énosi se libraría de su mayor obstáculo, el jefe del estado chipriota. En esta revuelta militar se justificó Turqía para invadir la isla, legitimada por el tratado de garantizadores y por la constitución chipriota (qe otorgan a Grecia, Turqía y Reino Unido el derecho y el deber de intervenir para garantizar el orden constitucional en la isla). La posterior permanencia del ejército de medias lunas en el norte desvela las verdaderas intenciones de aqella intervención acorde a ley qe derivó en una ignominiosa e ilegal ocupación.


Desde 1974 el norte de Chipre está llenito de soldados turcos. La comunidad turcochipriota, o al menos su clase dirigente, se ha reinventado a sí misma en la llamada “República turca del norte de Chipre” (tal vez sería más correcto llamarla “República turca del Chipre septeptrional”), estado de facto solo reconocido por Ankara. Este ente político está inspirado en la máxima de la partición, lo qe Turqía ha qerido siempre para la isla; objetivo político qe tiene como reqisito y fin la segregación étnica-religiosa, musulmanes en el norte y ortodoxos en el sur, y como instrumento la intervención en la demografía por dos vías. Primero, tras la toma de control de las regiones de Kyrenia, Famagusta y Nicosia-norte, la persecución a los griegos y el llamamiento a los turcochipriotas de toda la isla a qe emigraran a esas áreas. En segundo lugar, el envío de colonos desde la península anatólica -el paralelismo con el Sáhara occidental es evidente-.



La calle Ledras

Son ya cuatro las brechas en una de las fronteras (de facto, siempre hay qe decir “de facto” qe sino los sudistas se cabrean) más vergonzosas del planeta. La apertura de la calle Ledras es un significativo signo histórico de histórica reconciliación histórica entre la comunidad grecochipriota y la turcochipriota, segregadas desde 1974. Pero cabreadas desde mucho antes: La calle Ledras la habían cerrado los anglosajones (todos unos expertos en integración intercomunal) cuando unos activistas anticolonialistas panhelenistas le pegaron un tiro a un policía de raices anatólicas por eso de qe la isla era suya, hecho qe aprovecharon un grupo de simpáticos moritos para apalear ortodoxos y extender la palabra de Alá por medio de la espada. Esto ocurrió años antes de la ocupación militar turca del tercio noreste de la isla de Afrodita, la cual propició la creación de facto (siempre de facto) de dos entidades políticas, el movimiento de los grecochipriotas hacia el sur, al amparo de aqella república qincieañera, y de los turcochipriotas al norte a servir y a amar a Ankara.


Ledras es un símbolo de la desconfianza y del odio entre ortodoxos y mahometanos qe subyacen a los enfrentamientos entre estas gentes a lo largo del siglo XX; un muro qe existía ya cuando se dividió en norte y sur la isla. Ledras fue la primera barrera material entre barrios griegos y turcos. Si su construcción se puede interpretar como un intento de evitar enfrentamientos, su derribo marca en cierto sentido el punto de partida de unas negociaciones enfocadas a posibilitar la convivencia. Una interpretación poética de lo recién acaecido es qe los representantes de una y otra comunidad, encarnados en el ejecutivo de la República de Chipre y las autoridades de la “RTNC”, han llegado a la conclusión de qe los muros no solucionan nada, algo en lo qe Ledras es un ejemplo pues fue el primero de una larga lista. Semejante revelación parece impulsar un frágil proceso de cura y cierre de heridas, qe encontrará en las hipotéticas reparaciones económicas y simbólicas por los daños causados por Turqía durante casi cuarenta años de ocupación la mayor de sus dificultades.



Los problemas de una solución

Un ingrediente esencial es cómo Turqía valorará lo qe está pasando, si como un primer paso hacia la reunificación de facto de la isla bajo un misma autoridad o como un reconocimiento de la República de Chipre hacia la entidad política turcochipriota. Si elige la segunda vía la situación no mejorará un ápice. También la extrema derecha grecochipriota puede dificultar las cosas. Los defensores de la énosi no han abandonado jamás su discurso de máximos y van a considerar “demasiado federal” cualqier marco jurídico qe se proponga. El rechazo en referendum del Plan Annan V podría repetirse y se repetirá al plan qe venga siguiente si Xristofias no consigue de la comunidad turca compromisos y gestos reales, más allá de la retirada de barricadas. Entre estos se lista la salida del ejército turco, difícil pero no imposible, y satisfacer las demandas grecochipriotas sobre las propiedades expoliadas tras 1974.

Aqí la cosa se complica un poco. Algunos griegos aspiran a recuperar sus propiedades en Kyrenia, Famagusta y Nicosia-norte; a parte de las casi míticas historias qe adornan la esperanza en la prensa y en la opinión pública del sur sobre casas ocupadas por familias turcas en las qe sigue intacto el orden de cosas dejado por los griegos, algunas fincas y terrenos fueron vendidos por los turcos a turistas, principalmente rusos, alemanes e ingleses. Amen de lo qe opinarán las nuevas generaciones nacidas en terrenos ocupados. Esto es un sencillo problema jurídico sobre res y mercadeos de primero de derecho en la teoría, pero una bomba de relojería en la práctica. El nuevo gobierno parece dispuesto a aceptar algunos de los hechos consumados, pasar de la ilegalidad a la legalidad algunos aspectos de la RTNC. Y ese va a ser su talón de Aqiles de puertas hacia dentro.


El díficil eqilibrio qe Xristofias debería conseguir, manteniendo a tirios y troyanos con ánimo conciliador, tiene por dificultad mayor el consumado deseqilibramiento demográfico de la isla. Las migraciones y exilios internos (llamados en términos técnicos político-jurídicos “desplazamientos”), provocados o inducidos, han cambiado la distibrución geográfica de la población, creando artificialmente (o si se pefiere, “belicosamente”) dos áreas, norte y sur, de presumida homogeneidad étnica o religiosa qe nunca había existido. Antes de 1974 Chipre era una isla en la qe tanto los núcleos de población turca como los helénicos estaban distribuidos por toda la superficie del país, cohabitando en las ciudades y localidades más grandes unos y otros y, aun existiendo aldeas mahometanas y pueblos griegos, conformando en todos los departamentos administrativos una más o menos estable relación 80-20. A día de hoy, pasado todo lo pasado, estos grupos se encuentran estancados a los lados de la línea verde qe la ONU vigila.

Este hecho, esta construida distibrución demográfica, resultante de la guerra, la amenaza del genocidio, el expolio, la guerra y (en definitiva) un subsuelo de infraternidades, ha sido la mayor transformación de la isla en en el plano sociopolítico desde qe su historia empieza, allá en los origenes de la civilización mediterrana. Sostenido y alimentado durante cuarenta años, el enraizamiento, las nuevas generaciones y (en definitiva) el sentido común hacen poco recomendable una recuperación, forzada, de la crasis previa a 1974: no se puede tantos años después hacer como si nada hubiera pasado, devolver a cada cual al lugar en el qe estaba hace casi medio siglo, darles una palmadita en la espalda y esperar qe funcione. Sería peor qe la enfermedad el remedio y ni si qiera éste sería aqello. La baza jugada por Turqía, los hechos consumados, tan inmoral como irreparable, ha hecho de una tierra de mestizaje (en un sentido descriptivo y no tontoprogre) un foco de tensión con dos marcados polos. Una situación qe es el medio y el fin más favorable a Ankara: el estancamiento es de interés para los musulmanes, y cualqier negociación o propuesta hecha a partir de esta situación también. Ellos ganaron.


Pasos dados y estadios superados en la historia qe no han vuelta atrás haberlos haylos: La isla de Chipre está a día de hoy étnica, religiosa y políticamente visiblemente partida, casi “repartida”, en norte y sur entre turco-chipriotas y greco-chipriotas. La inacción política también tiene consecuencias y el objetivo histórico de Turqía, la partición, está de facto alcanzado. La república de Chipre, el único país de la Unión Europea oficialmente ocupado por una potencia extranjera en un tercio de su territorio, una pequeña democracia economícamente saneada gracias al turismo y el circular del capital, resultó ser una forma política -diseñada por el Reino Unido, qe mantiene (legalmente) la soberanía en el 3% de la isla qe ocupan sus dos bases militares- de naturaleza entrópica.

En la playa de Famagusta, ciudad-icono nacional del crecimiento económico traído por el turismo en los años sesenta y del horror, también, del enfrentamiento, se alzan los hoteles con las ventanas rotas: el barrio está vallado: no se puede entrar desde hace cuarenta años: los turcos no ocuparon esta zona, simplemente la abrazaron con alambre de espino y esperaron a qe, con el tiempo, la erosion fuera demoliendo las fachadas de este Benidorm del mediterraneo oriental y los cimientos de aqella república plurirreligiosa, multiétnica y casi “anormal”. Los esqeletos de hormigón, solemnes y tétricos, conforman una ciudad-escultura símbolo de la sinrazón.

Los greco-chipriotas dicen qe dentro de esas casas están sus portafotos y sus ropas; qe, en los escaparates de las avenidas, los maniqís, como mensajeros del pasado, lucen la moda qe a la moda estaba hace medio siglo. A día de hoy, la perra realidad nos cuenta qe la tozudez greco-chipriota, casi obsesionada por una unificación política “de facto” en la isla, debería despertar del ensueño: ellos perdieron.


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